El Paseo del Bajo, presentado en el CAI

Miércoles, 23 Noviembre 2016

 

Franco Moccia (Ministro de Desarrollo Urbano y Transporte del GCBA) y el Ingeniero Marcelo Palacio brindaron una charla técnica sobre el proyecto.

 

El proyecto está en marcha y el Centro Argentino de Ingenieros fue sede de una presentación técnica sobre él: se trata del Paseo del Bajo, cuya obra tiene fecha de comienzo pautada para el 2 de enero, con plazo de finalización en abril de 2019. En el Salón Costantini del CAI, el Licenciado Franco Moccia (Ministro de Desarrollo Urbano y Transporte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires) y el Ingeniero Marcelo Palacio (Subsecretario de Obras Públicas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires) estuvieron al frente de la jornada técnica que ofició de presentación del ambicioso plan para conectar la Autopista Buenos Aires-La Plata con la Terminal de Ómnibus de Retiro, la Autopista Illia y el Puerto de la ciudad, para concentrar el tráfico de transporte de carga y micros en este nuevo camino, que se ubicará por debajo del nivel de Avenida Madero y Alicia Moreau de Justo, entre la calle Brasil (en Constitución) y la Avenida Córdoba.


Carlos Bacher, vicepresidente segundo del Centro Argentino de Ingenieros, presentó a los expositores, valorando su tiempo y la intención de hacer participar a la comunidad ingenieril de un proyecto de tamaña envergadura. En primera instancia, Moccia destacó la posibilidad de asistir “a una institución como el CAI: en este momento, los Ingenieros son fundamentales, por el aporte que le pueden hacer a la educación y por su rol profesional en cuanto a las necesidades de infraestructura”. En su introducción, Moccia explicó que “en la ciudad de Buenos Aires duermen tres millones de habitantes durante las noches pero circulan seis millones durante el día. Con ese panorama, hace años nos planteamos trabajar sobre tres ejes en proyectos a largo plazo, priorizando los que se pudieran ir ejecutando: queremos una ciudad de oportunidades, una ciudad verde y una ciudad innovadora”. Por similitudes, los parangones que se trazan en cuanto a redes de trasporte se relacionan a San Pablo, Nueva York, Barcelona y Chicago, estas últimas también densamente habitadas y con puertos. Justamente, el movimiento del puerto es central en el proyecto del Paseo del Bajo: “El 70% de la carga que se mueve en Buenos Aires es a través del puerto. Por eso, este camino pasante para camiones y micros aliviará el caudal de tráfico en la zona del Bajo porteño. Está comprobado que un ómnibus actualmente demora 45 minutos en llegar desde Retiro a la subida a la Autopista y luego tarda tres horas en llegar a Mar del Plata. Con el Paseo del Bajo el tiempo de conexión será de unos cuatro minutos, aproximadamente”.


A la hora de especificar cuestiones técnicas, el Ingeniero Palacio comenzó su disertación mostrándose “contento y emocionado por poder estar en el CAI, una entidad tan importante para el mundo de la Ingeniería”. Definiendo los ejes del proyecto del Paseo del Bajo, reconoció que la premisa es “sacar a los camiones y colectivos del nivel de superficie, sin desalojos y con gran progreso del polo gastronómico de Puerto Madero, que ganará en seguridad, conexión con la zona del microcentro porteño y hasta en reducción de accidentes”. Siguiendo con la línea marcada por Moccia, Palacio explicó que “el puerto va a dejar de ser un problema para la ciudad: todos los camiones entrarán por Dársena F, por lo que no habrá más camiones estacionados en cualquier parte del Bajo. Cuatro carriles de la Avenida Castillo se utilizarán para todo el movimiento de camiones de carga de la zona portuaria”. Además, el tramo norte conectará con la Red de Expresos Regionales, concretamente con el Ferrocarril Sarmiento.


En lo que a la obra respecta, el 60% del Paseo del Bajo será con traza a cielo abierto y el resto con tapas que tendrán 20 metros, ubicadas a 40 metros de distancia entre una y otra. Este diseño tiene que ver con la emanación de gases por parte del transporte, evitando así un túnel con ventilación artificial. El costo de la obra está estimado en 750.000.000 de dólares, de los cuales 400.000.000 se solventan con crédito de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el resto se recaudará con ventas de terrenos.

 

 

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