Donación de publicaciones históricas del centro de estudiantes de ingeniería de la FIUBA

Donación de publicaciones históricas del centro de estudiantes de ingeniería de la FIUBA

Historia de la donación contada por el donante, Ing Enrique Gilardoni Lester 

La segunda mitad del Siglo IXX fue testigo de un progreso socioeconómico sin precedentes en la República Argentina, que catapultó una corriente migratoria, principalmente de origen europeo.  

Entre esa masa de inmigrantes en busca de un porvenir, se encontró mi abuelo, Don Giuseppe Gilardoni que partió del cantón Ticino de Suiza donde había nacido en 1854 para radicarse en Azul, Pcia. De Buenos Aires en los años ’80, donde continuó con la marmolería, oficio que traía desde su Suiza natal. 

Entre 1890 y 1909 nacieron sus nueve hijos, siendo mi padre, Enrique, el del medio nacido en 1898. Cursó en Azul sus estudios primario y secundario, cumplió con el servicio militar en 1918 e inició a continuación sus estudios universitarios, ingresando a la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. 

Ignoro cuántos progresos alcanzó en sus estudios, pero sé que, en un momento dado y apremiado por una necesidad puntual económica, decidió emplearse por tres o cuatro meses e ingresó a Obras Sanitarias de la Nación en un cargo técnico. 

Para abreviar una larga historia, se jubiló en Obras Sanitarias de la Nación y lamentablemente, nunca terminó su carrera de ingeniería. La vida, sí, le trajo otro tipo de compensaciones, siendo una figura patriarcal en el desarrollo de su querido Club Atlético Temperley, del cual fue presidente en tres oportunidades. 

De su paso por la universidad, siempre conservó en su biblioteca las revistas, que más que revistas eran libros de más de 100 páginas, que mensualmente publicaba el Centro de Estudiantes de Ingeniería. Esas revistas, mayormente de los años 1921 y 1922 quedaron en mi poder y las he ido transportando a los distintos destinos que la providencia puso en mi carrera: Chile y Perú. 

Es interesante ver en su contenido los artículos que se publicaban en esa época y que por su extensión abarcaban varios números, entre ellos la “Teoría de la relatividad” por Albert Einstein, “Resolución estática de sistemas planos” por el Ing. Enrique Butty y el “Estudio de una cuaderna con puntal” trabajo que sirvió de tesis al Ing. Alberto Klein, quien, más de treinta años después fuera mi profesor de “Mecánica y mecanismos” en la Escuela Industrial Otto Krause. También es de destacar sendos artículos dedicados a la construcción de dos edificios emblemáticos de Buenos Aires construidos en esa época: El Pasaje Barolo y el Teatro Nacional Cervantes. 

Como ya he alcanzado una edad avanzada —nací en 1935—, consideré prudente donar este material a la Biblioteca Luis Ángel Huergo del Centro Argentino de Ingenieros, en manos de su presidente el Ing. Pablo Bereciartua . Así evitaré que se pierda y quedará a disposición de quienes necesiten consultarlo con fines de investigación. 

Quedo con la esperanza de que si mi padre, sea donde fuere que esté, se llegara a enterar del fin que tuvieron sus revistas del Centro de Estudiantes de Ingeniería, se sienta muy satisfecho con la decisión que acabo de tomar.