Infraestructura con Propósito
El concepto de Infraestructura con Propósito —o para el Bien— implica una evolución clave en la ingeniería actual. No solo se trata de construir, sino de diseñar y ejecutar proyectos que transformen el entorno y generen impactos positivos tanto sociales como ambientales, alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La infraestructura moderna debe orientarse hacia la sostenibilidad, la inclusión y la capacidad de adaptación frente a los retos climáticos. Para alcanzarlo, resulta fundamental incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en todas las fases del ciclo de vida de los proyectos, garantizando así no solo el cumplimiento de requisitos técnicos, sino también la generación de beneficios para la comunidad y la preservación del medio ambiente.
Por su parte, organizaciones como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) consideran que la infraestructura alcanza la sostenibilidad cuando incorpora factores económicos, medioambientales, sociales e institucionales en todas las fases de su desarrollo.
Adicionalmente partimos, según el Foro Económico Mundial, con una importante brecha de en la infraestructura en América Latina que impacta directamente en el desarrollo social y económico, actualmente solo se destina entre el 2,5% y el 3% del PIB, cifra inferior al 5% recomendado internacionalmente.
El enfoque de la Infraestructura con Propósito ha transformado algunos paradigmas tradicionales, como la creencia de que el Estado es el actor exclusivo en el desarrollo y la gestión de proyectos. El desafío actual radica en conformar ecosistemas complejos y colaborativos, en los que participan de manera coordinada tanto el sector público como el privado.
Resulta esencial en esta transformación, desarrollar modelos contractuales innovadores y creativos que permitan repartir los riesgos de manera eficaz entre las partes durante la ejecución del proyecto, así como garantizar la capacidad de adaptación normativa durante toda la vida útil de la infraestructura.
De acuerdo con el punto de vista del Monitor Deloitte sobre “Infraestructura con Propósito —el nuevo motor del desarrollo en Latinoamérica”, apostar por infraestructuras que sean sostenibles, resilientes y accesibles representa la vía más eficaz para lograr el crecimiento económico, la integración social y la adaptación climática de la región.
En conclusión, el impulso de infraestructuras sostenibles y con propósito requiere, ante todo, de una cooperación eficaz entre los sectores público y privado, respaldada por mecanismos financieros novedosos, una gestión inteligente de los riesgos y la incorporación de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en todas las fases de los proyectos.

