Infraestructura física e IA: un nuevo vector de desarrollo para la minería y la energía en Argentina
Solemos imaginar la IA como algo etéreo, pero su existencia depende de una base material profunda y estratégica. El futuro de esta tecnología no se define solo en las líneas de código; hoy se vuelven clave los cimientos físicos que la sostienen: infraestructura, energía y minerales críticos.
En este escenario, Argentina se encuentra frente a una oportunidad histórica, aunque con desafíos estructurales que no podemos ignorar. Estos fueron algunos de los disparadores de la mesa de diálogo sobre “Los cimientos de la IA: infraestructura, energía y minerales estratégicos”, organizada por Insight LAC y moderada por Paula Garnero. Marina Rosso Siverino, vicepresidenta del Departamento Técnico del CAI y presidenta de la Comisión de Tecnología, Innovación y Transformación Digital de la institución.
El salto de escala en minería
En principio, la mesa abordó cuestiones relacionadas con la minería, donde Argentina debe transformarse en un actor relevante en minerales estratégicos, con un margen de crecimiento es exponencial. Fernanda Ávila, diputada nacional y exsecretaria de Minería, señaló que mientras el litio hoy proyecta quintuplicar su producción para 2035 (llegando a las 600.000 toneladas), el verdadero salto podría darlo el cobre.
Si logramos desarrollar cinco proyectos clave en provincias como San Juan y Catamarca, el país podría posicionarse entre los diez productores mundiales. El desafío es de capital: el cobre requiere diez veces más inversión que el litio. La brecha es evidente al mirar al otro lado de la cordillera: Chile exporta USD 66.000 millones (USD 55.000 millones de cobre), diez veces la exportación minera argentina actual.
Infraestructura de cómputo: entrenamiento e Inferencia
Guillermo Wichmann, CTO de Nokia, explicó que la IA es un balance entre dos partes: el entrenamiento de los modelos para procesar el conocimiento y la inferencia, que es el uso mismo de los sistemas. En la inferencia, la latencia es crítica, por lo que los Data Centers (DC) deben estar ubicados cerca de donde ocurren los procesos, un factor determinante para los mercados verticales.
Existen diferentes formas de medir la capacidad de los DC: principalmente a través de la potencia eléctrica disponible (megavatios – MW), el espacio físico (m2 y racks) y la eficiencia energética (PUE), entre otras. Cualquiera sea la medición, en este caso MW, Norteamérica, Europa y Asia retienen el 90% del poder de cómputo global. Martín Olmos, ejecutivo principal de CAF, explicó que son tres los factores que explican esta concentración:
- Disponibilidad de energía
- Conectividad internacional
- Una demanda digital sofisticada
Las diferencias con América Latina son abismales: EE.UU. tiene 16 veces el poder de cómputo de toda nuestra región. Dentro de Latam, Brasil lidera y tiene 25 veces más capacidad que Argentina. A 2025, el 51% de los 498 DC de la región se ubican solo entre Brasil y Chile.
Esta infraestructura nos lleva inevitablemente a los semiconductores. En un contexto de tensiones geopolíticas y costos energéticos al alza, su discusión es estratégica. Si bien la fabricación es difícil de replicar localmente, Argentina puede aportar desde el diseño, un camino más realista para insertarnos en esta cadena de valor.
Como señaló Marina Rosso Siverino, debemos pensar estas infraestructuras en el marco de una estrategia económica vinculada al uso intensivo de datos para la industria y los servicios.
Existen algunos incentivos para que este panorama baje al terreno. Para traccionar estas inversiones de capital intensivo, herramientas como el RIGI ofrecen un marco de incentivos fiscales y aduaneros necesario e importante, pero insuficiente o acotado a inversiones en “fierros”. Argentina debe cuidar uno de los activos más crítico: el talento. Argentina destaca en la generación de algoritmos y conocimiento, pero en la actualidad enfrentamos el riesgo de convertirnos en consumidores de nuestro propio “stock” de capital humano. Si las universidades pierden su capacidad de retener el flujo de nuevos profesionales, la infraestructura y los minerales no pasarán de ser otra de las oportunidades desaprovechadas.

