“El premio Pre Ingeniería me ha dado un respaldo profesional muy valioso”
En 2024 la ingeniería biomédica Camila Sol Fernández obtuvo el premio Pre Ingeniería por un proyecto que revoluciona la reparación ósea con biomateriales 3D
¿Cómo la repercusión en los medios también le sirvió en su carrera?
La repercusión mediática del premio tuvo un impacto significativo en mi carrera. Distintas personas se acercaron a mí para conocer más sobre el proyecto y explorar posibles sinergias: médicos interesados en testear la tecnología cuando esté lista, personas de la industria de la impresión 3D, investigadores que exploran plantas medicinales, y también estudiantes inspirados por el desarrollo.
Esta difusión permitió dar visibilidad no sólo a mi proyecto final de grado, sino también al trabajo que se viene realizando hace años en la línea de investigación del laboratorio Lab3Bio. La visibilidad fomenta oportunidades de colaboración con otros investigadores y conexiones con interesados y referentes del ámbito. Además, contribuyó a difundir la ingeniería biomédica en general, aún poco conocida en Argentina.
Hoy, trabajando en el área técnico-comercial en la industria de la Salud, esta exposición me ha dado un respaldo profesional muy valioso. Haber participado de un proyecto serio, de nivel, validado y reconocido por el CAI y por los medios masivos genera confianza en mi relación profesional con otros ingenieros, médicos y profesionales de distintas especialidades. Aunque mi trabajo actual no esté directamente vinculado con los andamios impresos en 3D, la experiencia y el reconocimiento que tuve me han abierto puertas y facilitan la colaboración y el acercamiento con colegas y contactos de mi entorno laboral.
¿Cómo el premio puso en valor su trabajo? ¿Qué consecuencias tuvo?
Llegué al laboratorio gracias a una beca que ofrece la universidad, entusiasmada pero con mucha incertidumbre. La ingeniería biomédica en la UNSAM no suele enfocarse en el trabajo de mesada, y además mi inicio fue justo post-pandemia, por lo que me sentía un poco sin brújula y sin referencias claras para moverme en ese entorno nuevo. Tuve la oportunidad de trabajar con tecnología y equipamiento de altísima calidad y me tocó compartir mesada con investigadores del CONICET de primer nivel: doctores en química, física y biología. En ese contexto, muchas veces me cuestioné si realmente podría aportar desde mi expertise ingenieril y si lograría encajar en un entorno tan diverso y multidisciplinario.
Recibir el Premio Pre-Ingeniería hizo que dejara de cuestionarlo: validó todo mi esfuerzo, le dio sentido a los dos años y medio de dedicación, y confirmó que mi proyecto tenía mérito, relevancia y calidad. Mi trabajo abarcó desde ensayos mecánicos y programación con procesamiento de imágenes, hasta análisis biológicos y químicos con extractos de plantas medicinales, mostrando un abordaje integral y verdaderamente interdisciplinario.
En definitiva, este galardón puso en evidencia que mi proyecto se alinea con la esencia del mismo que es fomentar la aplicación práctica de la ingeniería: ofrecer una solución concreta a un desafío actual. En mi caso, ese desafío combina la gran cantidad de pacientes que presentan defectos óseos, la limitación de las soluciones actuales —que muchas veces no logran integrarse al organismo o generan rechazo— y la creciente amenaza de la resistencia antimicrobiana. Mi propuesta aborda ese cruce explorando andamios (o prótesis) con un biomaterial activo, osteoinductivo y biodegradable; y que además incorpora un antimicrobiano natural (aceite esencial de lavanda) como estrategia para prevenir infecciones.
¿Consideras que modificaste algo para mejor en tu carrera profesional o laboral?
Sí, definitivamente. Ser premiada es ser reconocida y eso siempre ayuda a la confianza en uno mismo, lo cual inmediatamente se plasma en cómo uno se mueve en la vida, no sólo en lo profesional y laboral.
Si tengo que destacar algo que he incorporado para mejor sin dudas es la comunicación. Este proyecto me abrió muchas puertas y tuve la oportunidad de presentarlo en entornos académicos como congresos, defensa de tesis y el coloquio del premio; pero también en medios masivos de comunicación —TV, radio, diarios y streaming— donde el desafío es transmitir la innovación y el impacto de manera clara y atractiva.
La distinción y todo lo que vino después me mostró que las habilidades blandas, y en particular la comunicación efectiva, son tan importantes como el conocimiento técnico. Los ingenieros solemos ser prácticos, lógicos y muy orientados a resultados, y a veces descuidamos transmitir bien lo que hacemos. Un proyecto sólido necesita también poder explicarse, convencer y “venderse” adecuadamente para generar impacto real. Como ingeniera biomédica, funciono como puente entre la tecnología y la medicina, por lo que comunicar de manera efectiva es clave para desempeñarme con éxito frente a médicos, investigadores y otros profesionales del sector.
¿Cómo te impactó el reconocimiento? ¿Qué consecuencias tuvo?
Este reconocimiento fue una experiencia que me hizo crecer y tomar conciencia del verdadero valor de mi trabajo. Graduarse de una carrera de grado ya es un momento muy especial, y el tramo final es toda una montaña rusa de emociones: uno se encuentra en la vorágine de cerrar el proyecto final y de despedir una etapa que, sin duda, deja huella en la vida. Recibir este galardón apenas tres meses después de graduarme potenció aún más la alegría y el entusiasmo de cerrar esa etapa.
Terminar la carrera de ingeniería cerró un capítulo importante, pero al mismo tiempo se abrieron tantas puertas nuevas, con oportunidades y caminos que recién empiezan, que cuesta incluso pensar en lo que quedó atrás. Estoy profundamente agradecida de haber vivido esta experiencia, de haber sido reconocida por una entidad de la talla del CAI, de haber formado parte de un proyecto de investigación de primer nivel en el Lab3Bio y del impacto y repercusión que se generó.
Sin duda, siento que este reconocimiento marca el inicio de muchas cosas más por venir y espero que mi historia pueda inspirar a otros estudiantes a atreverse a la investigación, a descubrir el papel que pueden tener los ingenieros en proyectos de impacto real, y a potenciar la ingeniería biomédica en Argentina. Participar, aprender y atreverse a presentar proyectos en premios y concursos: es una oportunidad de ampliar horizontes, evolucionar, innovar y dejar huella.

