El potencial del sector forestal argentino: la mirada de dos referentes en el CAI
El pasado 1 de julio, en la Biblioteca del CAI, se realizó el tercer Seminario CAI | AGRO del año, dedicado a un sector estratégico y muchas veces poco visible: el forestal. Dos especialistas trazaron el panorama nacional y el caso testigo de Corrientes, la provincia que hoy lidera las inversiones.
Organizado por la Comisión de Agricultura y Alimentos del Centro Argentino de Ingenieros, con el auspicio institucional del Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica (CPIA), el encuentro reunió a más de 30 asistentes presenciales y una veintena de participantes conectados de forma virtual. La apertura estuvo a cargo de Claudio González, presidente de la Comisión, quien recordó que se trató del tercer seminario del ciclo y destacó la oportunidad de discutir el tema en el CAI, junto a ingenieros de todas las especialidades.
Los expositores fueron el Ing. Agr. Daniel Maradei, que brindó un panorama general del sector a nivel país, y el Ing. Ftal. Luis María Mestres, Secretario de Desarrollo Foresto Industrial de la Provincia de Corrientes, que aportó la mirada del principal polo forestal argentino.
Un sector poco conocido, pero altamente competitivo
Cuando se habla de agro, la conversación suele girar en torno a la soja, el trigo, el maíz o la ganadería. El sector forestal, en cambio, permanece muchas veces fuera del radar, pese a ser altamente competitivo. Argentina cuenta con dos grandes tipos de formaciones: los bosques nativos, moldeados por la naturaleza, y los bosques implantados, cultivados por el hombre.
En materia de bosques nativos, las estimaciones son dispares: los inventarios oficiales han oscilado entre 31 millones de hectáreas y cifras muy superiores, lo que refleja la dificultad para dimensionar con precisión este patrimonio. Las principales formaciones incluyen el Parque Chaqueño el más extenso, hogar del quebracho, el Monte (unos 47 millones de hectáreas, con el algarrobo como especie emblemática), el Espinal (unos 33 millones de hectáreas, con el caldén), las Yungas, la Selva Misionera y los bosques patagónicos de lenga. Algunas especies de altísimo valor maderable, como el palo rosa, se encuentran hoy en riesgo de extinción.
Hoy, la economía de los bosques nativos se mueve principalmente a partir de dos productos: el extracto de quebracho (tanino), exportado sobre todo a Italia y Europa, y el carbón. Son volúmenes acotados frente al potencial real del sector.
Bosques implantados: mucha madera, poca industria
El dato más firme del seminario correspondió a los bosques implantados: Argentina cuenta con alrededor de 1.300.000 hectáreas cultivadas, distribuidas principalmente entre pinos (Misiones, Corrientes y la Patagonia) y eucaliptos (Corrientes y Entre Ríos). Sin embargo, aparece aquí una señal de alerta: cerca del 30% de esa superficie supera los 18 años, mientras que apenas el 13% tiene menos de 6. En otras palabras, hay plantaciones que se están pasando de edad y se planta menos de lo que se cosecha.
El podio provincial lo encabeza Corrientes, seguida por Misiones históricamente la provincia forestal del país y Entre Ríos. La comparación regional es reveladora: los crecimientos de las plantaciones en Argentina y Brasil superan largamente a los de cualquier otra región del mundo, favorecidos por la calidad de los suelos de la pradera pampeana y la disponibilidad de agua sin limitantes.
Paradójicamente, el país enfrenta un excedente de madera. El consumo nacional ronda los 17 millones de metros cúbicos, por debajo de la oferta disponible, lo que convierte a la madera argentina en una de las más baratas del mundo, según consultoras internacionales. La contracara es la falta de capacidad industrial para transformar ese recurso: el sector llegó a registrar años con más de 1.000 millones de dólares de déficit comercial, al importar productos de mayor valor agregado que no se fabrican localmente.
Empleo, ventajas y cuentas pendientes
El sector forestal genera del orden de 110.000 empleos formales entre directos e indirectos y se estima que emplea a unas 170.000 personas en total, con cerca de 7.000 pymes vinculadas, en su mayoría aserraderos y fábricas de muebles de pequeña y mediana escala. Entre sus ventajas competitivas se cuentan tierras y madera a bajo costo, crecimientos difíciles de igualar, un elevado porcentaje de madera certificada bajo estándares internacionales de manejo sustentable y su aporte a la captura de carbono.
Pero también hay deudas: informalidad, herramientas de promoción desfinanciadas como la ley 25.080, que llegó a impulsar picos de 100.000 hectáreas plantadas por año, escaso financiamiento para modernizar la industria, altos costos logísticos, subutilización de las vías navegables y marcos jurídicos aún pendientes para acceder plenamente a los mercados de bonos de carbono.
Corrientes, el caso testigo
La segunda parte del seminario estuvo dedicada a Corrientes, hoy la primera provincia forestal del país, con alrededor de 500.000 hectáreas plantadas (aproximadamente 70% pino y 30% eucalipto). Mestres explicó que la provincia no nació forestal, sino que se convirtió en tal a lo largo de varias décadas, gracias a decisiones de largo plazo, sistemas de promoción y productores que se animaron a invertir en una actividad cuyo ciclo productivo puede extenderse entre 12 y 18 años.
Un hito institucional fue el Pacto Correntino para el Crecimiento y el Desarrollo, con rango constitucional, que ubicó al sector forestal como primer eje de desarrollo. A partir de allí se desplegaron herramientas de planificación inventarios, censos industriales y un Plan Estratégico Foresto Industrial construido y monitoreado junto al sector privado.
Mestres también salió al cruce de algunos mitos. Respecto de los graves incendios de 2022, precisó que, del total de superficie afectada en la provincia, menos del 3% correspondió a plantaciones forestales. Y sobre la infraestructura hoy su principal preocupación subrayó que caminos, puertos y marcos legales como la ley de cabotaje resultan determinantes para bajar costos y ganar competitividad.
Las inversiones que llegan
El sector forestal es ya el primer complejo exportador de Corrientes, con cerca de 150 millones de dólares anuales en rollos, madera, tableros, pellets y resina. Además, la provincia genera más de 100 MW de energía a partir de biomasa forestal, equivalente a cerca del 20% de su consumo eléctrico.
La gran novedad es el desembarco de una planta de celulosa de fibra larga de pino, con una inversión anunciada del orden de los 2.000 millones de dólares, que se instalará en un parque industrial con puerto propio. Según Mestres, la decisión de invertir no se explica solo por la disponibilidad de materia prima y tierras, sino también por la coherencia sostenida de las políticas públicas provinciales a lo largo de los años.
Del campo a la ciudad
Una de las conclusiones del encuentro fue la necesidad de ampliar la discusión más allá del ámbito estrictamente forestal. La creciente construcción con madera con sus ventajas ambientales y su capacidad de fijar carbono involucra a ingenieros civiles, industriales, mecánicos y electrónicos, y abre una agenda común para pensar las ciudades del futuro.
El Seminario CAI | AGRO es organizado por la Comisión de Agricultura y Alimentos del Centro Argentino de Ingenieros. Sumate a nuestras comisiones y actividades en cai.org.ar.




