Alejandro Sarubi en el CAI: sustentabilidad aplicada a la gran ingeniería
En el marco de las actividades de la Comisión de Ambiente y Sustentabilidad del Centro Argentino de Ingenieros, el ingeniero Alejandro Sarubi presentó el Reporte de Sostenibilidad 2025 de Techint Ingeniería y Construcción, compartiendo décadas de experiencia en la gestión ambiental de obras de gran escala en América Latina y el mundo.
Sarubi, doctor en ingeniería por la UBA con más de 35 años de trayectoria, planteó desde el inicio una premisa clara: la sustentabilidad no es un requisito burocrático, sino una forma de trabajar. “Se pueden hacer las cosas mejor de lo que las estamos haciendo”, afirmó ante los presentes en la Casa de los Ingenieros.
Un sistema de gestión integrado
Techint opera con cinco normas de gestión certificadas y auditadas anualmente: ISO 9001 (calidad), ISO 14001 (ambiente), ISO 45001 (seguridad y salud), ISO 39001 (seguridad vial) y la norma de desempeño energético. Este sistema se aplica de forma uniforme en todos los proyectos del grupo, sin dobles estándares según el país o cliente.
La gestión ambiental abarca el manejo de residuos sólidos bajo las cuatro R (reducir, reutilizar, reciclar y recuperar), el tratamiento y reutilización del agua —actualmente el 28% del agua utilizada en obras vuelve a aprovecharse—, y la reducción de la huella de carbono verificada bajo la norma ISO 14.064. En 2025, la empresa logró una reducción del 5% respecto al año anterior.
Biodiversidad y comunidades
Entre los casos más destacados de la presentación, Sarubi describió el proyecto en Chile donde, al construir una planta desalinizadora, el equipo encontró colonias de chinchillas no contempladas en el estudio de impacto ambiental. La solución fue trasladar las madrigueras fuera de la traza de construcción durante los tres meses de obra y luego restituirlas. Las chinchillas volvieron.
También mencionó el trabajo con comunidades locales en distintos países, la formación de técnicos en escuelas secundarias de las provincias donde operan, y el desarrollo de viveros con especies nativas para recomponer la flora afectada por las obras.
Tecnología y cultura preventiva
Sarubi subrayó que el mayor desafío no es técnico sino cultural: lograr que cada trabajador incorpore la prevención como un valor propio. “El mejor prevencionista soy yo mismo”, sintetizó. La empresa aplica inteligencia artificial para el monitoreo de conducción en ruta y trabaja con indicadores de liderazgo activo y visible para sostener esa cultura en el tiempo.
La charla cerró con una reflexión sobre el rol de la ingeniería en la transformación de realidades: “Llegamos con la obra y la comunidad se beneficia. Eso es lo que nos motiva.”
