El talento en la era de la longevidad: el fin de la vida en tres etapas

El talento en la era de la longevidad: el fin de la vida en tres etapas

Esta semana asistí a un evento donde vi disertar a Bárbara Rey Actis, profesional argentina radicada en Madrid, enfocada en longevidad, envejecimiento poblacional y futuro del trabajo. Su exposición dejó una idea incómoda: el mundo laboral sigue operando con un modelo diseñado para una vida que ya no existe.

Durante décadas organizamos el trabajo bajo una lógica de tres etapas —formación, carrera y retiro—. Como plantean Lynda Gratton y Andrew Scott en La vida de 100 años, ese esquema perdió vigencia. Vivimos más —y cada vez mejor—: aumenta el life span (años de vida) y el health span (años con buena salud física y cognitiva). Las carreras y los proyectos personales se alargan, se fragmentan y se reinventan. En ese recorrido, el propósito y la red humana que rodea a cada persona empiezan a pesar tanto como el salario.

La demografía global ofrece pistas claras: menos nacimientos, más años vividos. Este fenómeno es demográfico y económico. Distintos estudios internacionales estiman que la participación activa de personas de mayor edad puede incrementar el producto global en torno al 4,5%, considerando tanto lo que producen como lo que consumen.

Las organizaciones ya ensayan respuestas. Aparecen esquemas de interim management, mentores ejecutivos que acompañan a CEOs jóvenes, roles consultivos senior y prácticas como las de Japón, donde se remunera la presencia y la transferencia de experiencia.

La cultura también captura el cambio. En The Intern, Ben aporta algo difícil de medir: criterio en contextos ambiguos.

Como señala Joseph Coughlin, la longevidad redefine la edad en múltiples dimensiones.

Talento disponible, experiencia acumulada, ganas de aportar. Un activo subutilizado. Bien canalizado, funciona como oro en polvo para cualquier organización.

Soledad Corbière

CEO Thinking Partner, Technical Recruiter y Socia CAI