La nueva agenda de adaptación al cambio climático

La nueva agenda de adaptación al cambio climático

El jueves 22 de abril se llevó a cabo una nueva charla de este ciclo en el cuál el protagonista fue Henk Ovink, Special Envoy for International Water Affairs, Kingdom of The Netherlands,  Sherpa to the High Level Panel on Water. En el inicio, el Ing. Bereciartúa, Presidente del CAI, anunció que la institución nombró Miembro Honorario a Ovink, destacando que esta distinción del CAI solo se otorga “al esfuerzo científico o técnico de los que han hecho contribuciones importantes para el país o el mundo, que desarrollan ideas, políticas o estrategias en beneficio de la humanidad. Es una designación que no requiere cargo y sólo se realiza con la unanimidad de los miembros del Consejo Directivo del CAI”. Ovink agradeció la nominación y recordó que cuando fue nombrado Socio Honorario del Instituto Real de Ingenieros de Holanda, su padre, que había sido también ingeniero y en ese momento tenía 96 años, pudo ver la ceremonia desde su tablet. “Eso es un ejemplo de la versatilidad de los ingenieros, de adaptarse a las nuevas tecnologías” y agregó: “Los ingenieros tienen una obligación con el mundo porque ellos tienen tres capacidades: Estamos orientados a dar soluciones. Nada es demasiado complejo; Podemos considerar estas complejidades teniendo en cuenta diversos aspectos. No sólo lo económico sino también lo cultural, las habilidades pequeñas y las grandes, los distintos intereses y posiciones. Además de orientarnos a la solución, los ingenieros somos buenos en hacer conexiones, pero a veces debemos incitarnos a hacer esas conexiones; y porque nos orientamos a las soluciones y hacemos las conexiones podemos hacer nuestro trabajo más político y en ese rol podríamos influir en el cambio del rumbo. Somos socios en ese inmenso cambio.

“¿Cómo ve el cambio climático? ¿Qué es? ¿Cuán serio es?”, quiso saber Bereciartúa, ya entrando en la charla.

“Vemos empeorar el impacto del cambio climático. Las inundaciones, las sequías, la polución van mezclados con el inmenso gasto en infraestructura. Y esta mezcla está reportada por el IPCC en 2019. Allí dice que, por un lado, el modo en que invertimos en el mundo hace que aumente el cambio climático. Por el otro lado, cómo lo hacemos a menudo, nos hace más vulnerables porque lo hacemos de manera incorrecta destruyendo la sustentabilidad y resiliencia del planeta. Así que el desafío es cada vez más grande.

Pero soy optimista. Los ingenieros son optimistas porque siempre ven el siguiente paso. Soy optimista porque veo gente como ustedes que toman la delantera, pero, aunque soy optimista, hay una urgencia porque vemos el cambio por todos lados.

Creo que no debemos desperdiciar la crisis; es tiempo de dar un paso al frente como comunidad mundial y asociarnos para que realmente funcione este trabajo tanto de adaptación como de mitigación. Este debe ser el foco de nuestra labor.

“¿Tiene la sensación de que estamos en un punto de inflexión, de que la pandemia ha despertado una nueva conciencia de nuestros problemas comunes y desafíos? ¿Estamos viendo en la agenda del sector público, en la nueva administración de EEUU, pero también en la UE y en Asia, un cambio mayor del que era esperable?”, preguntó el Presidente del CAI.

“Toda crisis es un llamado de atención. Muchas veces esa crisis se vive como algo local, una tormenta, una inundación, una sequía. El cambio climático es global pero el impacto es local. Con la pandemia es diferente. La pandemia es global y se siente en todos lados. Ningún lugar escapa. Nos ayuda a entender nuestra vulnerabilidad, que los esfuerzos individuales de los países no funcionan, y que esto debe ser acerca de las innovaciones, asociaciones y esfuerzo global.

Junto con la crisis sanitaria vemos una pausa en la economía, porque estamos encerrados.  Muchas inversiones van a comenzar cuando salgamos de esta crisis. Si hacemos la promesa simple que todas esas inversiones van a proyectos sustentables, de excelencia climática, la infraestructura que armemos contribuirá a un ambiente mejor. Si hacemos este tipo de inversiones en la post pandemia, entonces esta crisis se habrá convertido en el trampolín para el mejoramiento, en una oportunidad.

Una crisis no se sostiene sola. Si miramos un mapa, vemos que los puntos candentes, donde la pandemia golpea más, también es donde el cambio climático golpea más, la desigualdad golpea más, donde los conflictos golpean más, así como la inseguridad económica e incluso el terrorismo. Estos puntos candentes pueden convertirse en puntos de oportunidades. Pero no debemos caer en la trampa de la fragmentación, que también se ve mucho”, señaló Ovink

Preguntó Bereciartúa, “además del sector público, ¿ve usted también una oportunidad para el sector privado? Teniendo en cuenta los dichos de Bill Gates, sobre tecnología y oportunidad. ¿Cómo ve al sector privado?

“El sector privado debe dar un paso al frente también. Pero también tiene un desafío. Vemos que alrededor del mundo nuestras economías están cada vez más en riesgo, entonces las aseguradoras vienen y dicen ‘su país, su región, su costa, está en riesgo por el cambio climático y amenaza su modelo económico así que aconsejamos que no vengan inversiones’.

Hace 20 años en Holanda, la costa requería un inmenso presupuesto para mantenimiento. El sector financiero dio un paso al frente y dijo que el cambio climático es un riesgo financiero, pero también una oportunidad financiera, creando valor adicional para la sociedad. Si se invierte en cambio climático, la inversión no retornará rápidamente o en tu sector. El ejemplo es el agua. Si se invierte en agua, baja el costo de salud. La comunidad de negocios también tiene que aportar en innovación, como lo dice Bill Gates. Cuando trabajé en la administración Obama teníamos una ley llamada ‘América compite’, destinada a desafiar al sector privado a destacar en la búsqueda de soluciones. El sector privado puede crear innovaciones y debemos proveer un mercado de trabajo”, respondió Ovink.

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